Ayer me acosté, con una mezcla de calmantes y alcohol. No me sentía como debería, esa magia ya no cabe en mi, la extraño. Escucho el dulce sonido del violín que suavemente merma entre mis ideas, con fuerza solo una se apodera de mi y parece rodearme, me sofoca con ira y yo simplemente lo permito. Me dejo llevar hasta el borde de la vida, cobardemente no doy el siguiente paso.
Me concentro en mi fuerte pulso, las palpitaciones son cada vez mas incontrolables. Decido calmarme, huyo a mi mundo imaginario pero este también se encuentra enfermo de tanta realidad. Concluyo al fin, no tengo mas donde huir. Mi único alivio ahora es otro problema, sumerjo la cabeza entre las sabanas “Te extraño medialuna de concreto”.
Tomo aliento de esa fuerza que ya no me queda, solo dura poco. Espero dormirme y rezo par que no me torturen también los sueños. Dejo que la realidad se apodere de todo, su peso me debilita. Cierro los ojos, otra noche de rabia atragantada y deseos incompletos. Veo la medialuna de concreto asomarse a mi mundo de fantasía, y me rindo a la esperanza de volver a sentir la magia.
Dedicado a mi buena amiga Julieta Gamarra, thanks for everything.
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