*Observación: No calificaría este texto en ninguna rama, pues contiene texto científico real y una mezcla de mi experiencia personal con sentimientos irracionales, la rama seria tan personal como yo mismo.
Leí una vez que la diferencia entre un hombre y un joven es la búsqueda de respuestas. El joven apasionado, tonto y lleno de vitalidad busca las respuestas a todo; en cambio el hombre, maduro e paciente sabes cuales debe buscar y cuales otras solo el tiempo responde.
Con esto en mente la enfermedad que me aqueja es la impaciencia. Acostumbrado ya al ritmo de vida actual busco, quiero respuestas inmediatas, un síndrome muy normal estos días tanto que ella casi pasa desapercibido; relaciones de una noche, internet, música, cine, gastronomía, ect. Todo destinado a complacer nuestros placeres mundanos y hacerlo, claro, rápido.
Pero de donde nace esta necesidad? Quien nos impone estas nuevas reglas? Las reglas del juego empezaron a cambiar según yo veo desde la universalización de los avances modernos. La era de la pastilla como se le conoce en salud. Nací en el auge de este cambio y acogí lo bueno y lo malo. La sociedad impuso lo nuevo, pero la porción mas pequeña de la sociedad es la familia y dentro de esta, los individuos.
Así es, nosotros acogemos este ritmo de vida desde muy pequeños y al tener madurez para darnos cuenta esta tan arraigado por dentro que resulta muy difícil cambiar. Pero hasta ahora nada tan grave, lo verdaderamente triste llega cuando pretendemos que la religión sea de la misma forma. Apuro a Dios con mis necesidades y con ganas de que me cure. Todo lo mismo que le exijo a un medico, siempre escuche “Él no es un curandero” pero a la hora de mis pedidos le reclamo atención inmediata.
Y eso que mis problemas no son graves, a veces al pasar la rabia del momento me avergüenzo por las nimiedades que me superan. Confieso lo que mas sufro es del corazón, mal de amores. Miles de personas estarían de acuerdo conmigo, seria divino tener una cura inmediata para un corazón roto lo cual dudo alguna vez haya. Falto de visión no veo un mañana, por el momento (y ojala solo sea por el momento) carezco de esa sana ambición de vivir, de tener metas, de seguir creciendo.
No puedo culpar a nadie de mis malas decisiones, y el fin todo se resume a lo que podemos o puedo hacer una vez errados y consientes de ello. Y aun cuando no sabemos en que fallamos superar los errores ajenos también es tarea personal y aquí entra al campo de nuevo la paciencia. Aceptar es el primer paso y al contrario de los que piensa la mayoría creo que este es el mas fácil. Curar, superar es una larga tarea que conlleva tanto esfuerzo y al fin y al cabo un poco de ayuda divina.
En experiencia personal aun soy un niño, un niño adulto, independiente y orgulloso. La vida me fue fácil y gracias a Dios por ello, entonces donde queda todo lo dicho anteriormente? Nose pues siento una mezcla de vergüenza e impotencia al sentirme tan desnudo. Parece ser que simplemente corro en círculos y estoy enfrentándome siempre a la misma piedra, ya no tropiezo pero tampoco la saco del camino, solo la estoy evitando.
La pastilla con solución inmediata la quiero ahora! Me recuerdo rezando con rabia y rogando patéticamente por respuesta (YA). Ahora calmado, escribió enfermedades sin solución.
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